05 Abr

Construir una marca es como construir una casa

“Construir una marca es un proceso muy similar al de construir una casa”. Esta frase es muy recurrida cuando queremos explicarle a un cliente que una buena estrategia de branding debe cimentarse sobre unos pilares sólidos que permitan que el resto de acciones sean perdurables en el tiempo. Si obviamos esta premisa y empezamos “la casa por el tejado”, pronto nos daremos cuenta de la importancia que tiene conocer cuáles son los valores de nuestra marca y cómo queremos comunicarnos con nuestra audiencia. Y si nosotros mismos no sabemos hacia dónde vamos, difícilmente conseguiremos que otros se sumen a nuestro camino. 

 

 

El libro “Building a brand is like building a house“, de Roger Lindeback, precisamente explica, de forma muy didáctica, este planteamiento. Su propósito es asemejar las diferentes fases presentes en el proceso de construcción de una marca a situaciones que vivimos en la vida cotidiana. Existen multitud de libros y artículos sobre branding, pero se echan de menos publicaciones en las que los conceptos se simplifiquen para que puedan ser entendidos por perfiles no especializados en marketing. 

Divididos en 6 capítulos (Sueña, Planea, Comienza, Diseña, Construye y Detalla), el libro comienza planteando cuestiones muy básicas, a la par que fundamentales: ¿dónde te gustaría vivir?, ¿cuál va a ser el estilo de tu casa?, ¿refleja los valores que quieres mostrar? y, por último, ¿con quiénes quieres compartir el espacio? 

 

 

El capítulo 2 y 3 está dedicado a la planificación y ejecución de la estrategia. Es vital conocer cuál es el sector en el que nos vamos a mover, quiénes son los competidores y el público objetivo, qué valores aportamos y cuáles son los posibles obstáculos que debemos tener en cuenta. 

 

 

Especialmente interesante resulta el espacio dedicado al apartado Diseño. Comienza con una frase de Steve Jobs: “Design is not just what it looks like and feels like. Design is how it works”. En este punto cabe repensar por completo cuál es la imagen que queremos transmitir y si ésta refleja a la perfección nuestra esencia. Conseguir captar la personalidad de nuestra marca supondrá acercarnos visiblemente a nuestra meta. 

 

 

Por último, en el capítulo 5 y 6 se nos muestran herramientas para seguir manteniendo la solidez de nuestra estrategia en el tiempo. Aquí no hay recetas mágicas, pero sí que existe una responsabilidad personal en el éxito o fracaso de nuestra hoja de ruta. Y es que de nosotros depende aportar toda la energía necesaria para que el plan pueda ejecutarse en el tiempo y la forma que definimos: desde contar con el personal adecuado, hasta mantener una actitud de escucha activa… todo suma. Todo el cariño que le pongamos a los detalles, será recompensado.

 

 

Tal y como señala el autor, una vez construida y decorada la marca toca crear una estrategia de comunicación que acompañe el plan. Para Lindeback, la clave está en conseguir un balance entre la flexibilidad y la consistencia a la hora de comunicar nuestro proyecto. También apunta algo que consideramos verdaderamente sustancial: el proyecto debe ser interiorizado por todas las personas que forman parte de él, de forma que cualquiera de ellas pueda explicar la filosofía y valores de la marca a la que presta sus conocimientos. 

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