17 Ene

Pete Majarich rediseña un cartel de película al día durante un año

¡Reto conseguido! Esto mismo debió de pensar el diseñador Pete Majarich cuando el pasado 31 de diciembre culminó uno de sus proyectos gráficos más ambiciosos: A movie poster a day

 

 

A inicios de año, Majarich se propuso rediseñar los carteles de 365 películas que admiraba, coincidiendo así con los días del año. Entre las elegidas se encuentra, por ejemplo, “El silencio de los corderos”, “La ciencia del sueño”, Origen o “Thelma y Louise”. Cintas de culto de varias épocas cuya imagen icónica ha dado un giro demostrando el talento de este diseñador amante del séptimo arte. 

Merece mucho la pena disfrutar de cada uno de sus pósters porque el trabajo es exquisito. En Instagram pueden seguirse las más de 300 creatividades a través del hashtag #amovieposteraday, además Pete Majarich ha recopilado el resultado del proyecto en este vídeo. 

 

 

¿Y tú, te animas a realizar un proyecto creativo similar en este 2018?

15 Dic

Lección de Milton Glaser sobre el miedo al fracaso

Uno de nuestros referentes es el prolífico ilustrador y diseñador Milton Glaser. Glaser es una de las figuras más icónicas del mundo del diseño, concretamente de la década de los 60 en la que desarrolló trabajos para  figuras como Bob Dylan o publicaciones como Esquire o Paris Match. Sin duda, Milton será siempre recordado por ser el creador de uno de los diseños más reproducidos alrededor del mundo, el mítico “I love New York”. Su estilo ecléctico nos encanta, pero hay algo en él que nos gusta aún más y es su forma de entender la profesión. Su manera de vivirla, de contarla, de repensarla. De ahí que hoy queramos compartir una de sus grandes lecciones sobre cómo afrontar el miedo al fracaso siendo diseñador/a. 

 

 

“Temor al fracaso. Es una frase que requiere algo de pensamiento. A la vez yo tengo la sensación de que a menos que analicemos tanto la naturaleza del miedo como del fracaso no podemos llegar a un acuerdo, acerca de las consecuencias del miedo. Cuando hablo a mis estudiantes acerca de la distinción entre profesionalismo y desarrollo personal, a menudo lo planteo de la siguiente manera: en la vida profesional debes descubrir cierta identidad para ti mismo, la cual terminará convirtiéndose en una especie de marca registrada. Una manera de trabajar que es distintiva y por la que la gente pueda reconocerte. La razón para esto es que el camino al éxito financiero y notoriedad proceden de tener algo que ningún otro tenga. Es como una especie de “marca”. Una de mis palabras más despreciadas. 

Así que lo que haces en la vida para llegar a ser un profesional es desarrollar tu “marca”. Tu forma de trabajar, tu actitud, la cual pueda ser comprensible para otras. En la mayoría de los casos resulta ser algo bastante acotado como “una persona que realmente sabe cómo dibujar cocker spaniels” o “esta persona es muy buena con tipografía dirigida en una forma más femenina” o cualquiera sea ese atributo en particular. 

Y entonces descubres que tienes algo que ofrecer que es mejor de lo que ofrecen otros. O al menos más distintivo. Y lo que haces con eso es convertirte en un especialista. Y la gente te llamará para obtener más de aquello a lo que te has hecho adepto a hacer. Y posiblemente por el resto de tu vida tendrás esa característica. Y tendrás éxito. Esa es la forma para el logro profesional. La consecuencia es la especialización y el suceso es que te hiere. Te hiere porque básicamente no ayuda a tu desarrollo. La verdad del asunto es que entender el desarrollo proviene del fracaso. 

[…]

En el caso de la vida profesional, el temor es que no puedas conseguir más trabajo. Porque el fracaso visible es un prejuicio que la gente tiene. Así que tenemos ese factor inhibidor. Otro quizás más profundo e interesante es nuestra propia autocrítica. Lo verdaderamente vergonzoso acerca del fracaso es tu propio conocimiento de que no eres un genio. De que no eres tan bueno como pensabas que eras. Y hacer un proyecto que es verdaderamente complejo y difícil pone a prueba tu fiabilidad. Y dado que todos tenemos un ego sensible dentro de nuestra fachada de confianza, aquello que más tememos es nuestro propio conocimiento de que realmente no estamos del todo seguros de saber qué estamos haciendo. 

Hay solo una solución. Debes aceptar el fracaso. Debes admitir lo que es. Debes descubrir de lo que eres capaz y de lo que no eres capaz.” 

17 Nov

¿Qué dicen tus diseños sobre ti?

Una de las preguntas que los diseñadores nos hacemos constantemente es: ¿qué dicen mis diseños sobre mí? ¿Sobre mis valores, mi estética, mis fuentes de inspiración? Los diseños, al igual que la tecnología, no son inocuos y llevan implícitos unas intenciones, las cuales provocarán unos efectos secundarios. 

Sebastian Deterding, diseñador de interfaces y especialista en diseño persuasivo, nos lleva a reflexionar en esta charla TED sobre cómo nuestras visiones de la moralidad y de lo que consideramos “buena vida” se reflejan en el diseño de objetos que nos rodean. ¡Una aproximación muy interesante!

 

 
 
Os dejamos la transcripción completa en español de la charla:
 
Hoy se habla de persuasión moral. ¿Qué es moral o inmoral al tratar de cambiar el comportamiento de las personas por medio de la tecnología y el diseño?
 
No sé qué esperan ustedes, pero cuando estaba pensando en eso, enseguida me di cuenta de que no soy capaz de darles respuestas. No sé decirles qué es moral o inmoral porque vivimos en una sociedad pluralista. Mis valores pueden ser radicalmente diferentes de los suyos. Esto significa que lo que yo considero moral o inmoral, no necesariamente corresponde a lo que ustedes consideran moral o inmoral.
 
Pero también me di cuenta de que hay algo que les puedo dar. Y es lo que este hombre detrás de mí le dio al mundo: Sócrates. Las preguntas. Lo que puedo hacer y lo que me gustaría hacer con ustedes es darles, al igual que la pregunta inicial, una serie de preguntas para que descubran por su propia cuenta, capa por capa, como pelando una cebolla, hasta llegar al centro de lo que creen que es la persuasión moral o inmoral. Y me gustaría hacerlo con un par de ejemplos de tecnologías donde se han usado elementos de juego para lograr que la gente haga cosas.
 
Es muy sencillo; una pregunta muy obvia que quisiera hacerles: ¿Cuáles son sus intenciones si están diseñando algo? Y, por supuesto, las intenciones no son lo único, así que aquí hay otro ejemplo de una de estas aplicaciones. Actualmente hay un par de estos ecopaneles de mando, tableros integrados en los autos que tratan de motivarnos a conducir ahorrando combustible. Este es el Nissan MyLeaf que permite comparar su comportamiento al volante con el de otras personas, así que pueden competir para ver quién conduce de forma más eficiente. Y resulta que esas cosas son muy efectivas, tanto que animan a la gente a adoptar conductas de riesgo al volante, como no detenerse en un semáforo en rojo. Porque de ese modo hay que parar y reiniciar el motor y eso hace consumir más combustible, ¿no es cierto? A pesar de ser una aplicación muy bien intencionada, obviamente tenía efectos secundarios.
 
Aquí hay otro ejemplo de uno de estos efectos secundarios. “Commendable” (loable): un sitio web que permite a los padres dar medallas a sus hijos cuando hacen algo que quieren que hagan, como amarrarse los zapatos. Y eso aparentemente suena muy bien, muy inofensivo, bien intencionado. Pero resulta que si miramos la investigación sobre la mentalidad de la gente, esta preocupación por los resultados, por el reconocimiento público, por este tipo de símbolos públicos de reconocimiento no es necesariamente de gran ayuda para nuestro bienestar psicológico a largo plazo. Es mejor preocuparse por aprender algo. Es mejor preocuparse por uno mismo que en cómo nos vemos frente a los demás.Ese tipo de herramienta motivacional usada por sí sola tiene un efecto secundario a largo plazo. Cada vez que usamos una tecnología que se sirve del reconocimiento público o la posición social, en realidad la estamos apoyando positivamente como una cosa normal de la cual hay que preocuparse,cuando probablemente tiene un efecto negativo en nuestro bienestar psicológico cultural a largo plazo.
 
Esta es una segunda pregunta obvia: ¿Cuáles son los efectos de lo que están haciendo? Los efectos que se obtienen con el dispositivo, como menos combustible, así como los efectos de la herramienta usada para empujar a la gente a hacer algo… reconocimiento público.

¿Eso es todo?: ¿intención, efecto? Bueno, existen tecnologías que obviamente combinan ambos. Los efectos a corto y largo plazo y una intención positiva como Freedom de Fred Stutzman, una aplicación que tiene como finalidad –ya que vivimos bombardeados de llamadas y solicitudes de otros–desconectar la conexión a Internet de su computadora por un tiempo predeterminado para poder trabajar en paz. Y creo que muchos estaremos de acuerdo en que es algo bien planeado y que tiene consecuencias positivas. En palabras de Michel Foucault: “Es una tecnología del yo”. Es una tecnología que permite al individuo determinar su propia vida, darle forma.
 
Pero el problema es, como señala Foucault, que toda la tecnología del yo tiene una tecnología de dominación como contrapartida. Como puede verse hoy en día en las democracias liberales modernas, la sociedad y el Estado, no solo nos permite determinar y dar forma a nuestro yo, también es exigente con nosotros. Exige que mejoremos, que aprendamos a controlarnos, que nos manejemos constantemente porque es la única forma en que una sociedad liberal funciona. Estas tecnologías quieren que nos quedemos en el juego que la sociedad ha creado para nosotros. Quieren que nos adaptemos mejor, que mejoremos para adaptarnos.
 
Ahora, no estoy diciendo que sea necesariamente algo malo. Simplemente creo que este ejemplo nos conduce a una comprensión general, es decir, no importa qué tecnología o diseño miremos, incluso algo que consideremos bien diseñado y positivo en sus efectos –como Freedom de Stutzman– lleva consigo ciertos valores. Y podemos cuestionar estos valores. Podemos preguntarnos: ¿es bueno que todos mejoremos continuamente para adaptarnos mejor a esa sociedad?
 
O para darles otro ejemplo, ¿qué pasa con la tecnología persuasiva que convence a las mujeres musulmanas para usar el velo? ¿Es una tecnología buena o mala en sus intenciones o en sus efectos?Bueno, eso depende básicamente del tipo de valores que cada uno tiene para hacer este tipo de juicios.
 
Entonces, una tercera pregunta es: ¿Qué valores usan para juzgar? Y hablando de valores, he notado que en los debates en Internet sobre la persuasión moral, y cuando hablo con la gente, a menudo noto un prejuicio extraño. Y por ese prejuicio es que nos preguntamos: ¿esto o aquello “todavía” es ético?,¿“todavía” es aceptable? Preguntamos cosas como: ¿Este formulario de donación para Oxfam –donde la donación mensual regular está predeterminada y la gente, tal vez sin pretenderlo, se ve alentada o empujada a hacer donaciones regulares en lugar de donaciones ocasionales–todavía es aceptable?¿Todavía es ético? Estamos pescando en aguas poco profundas.
 
De hecho, la pregunta, “¿todavía es ético?” es solo una forma de ver la ética. Porque si se fijan en los comienzos de la ética en la cultura occidental, notarán una idea muy diferente de lo que podría ser la ética. Para Aristóteles, la ética no se ocupaba de la cuestión de si algo aún era bueno o malo. Se refería a la cuestión de cómo vivir bien la vida. Y lo puso en la palabra “areté”, que del latín, traducimos como “virtud”. Pero en realidad significa “excelencia”. Significa vivir de acuerdo a nuestro propio potencial como seres humanos.
 
Y es una idea que creo que Paul Richard Buchanan expresó perfectamente en un ensayo recientedonde dijo: “Los productos son vivas discusiones sobre cómo deberíamos vivir nuestras vidas”.Nuestros diseños no son morales o inmorales en función de si usan medios morales o inmorales para persuadirnos. Tienen un componente moral solo en el tipo de visión y aspiración de la buena vida que nos presentan.

Y si se fijan en el ambiente diseñado a nuestro alrededor desde esa perspectiva, preguntándose: “¿Cuál es la visión de la buena vida que nuestros productos y diseños nos presentan?”, a menudo nos estremecemos a causa de lo poco que esperamos de los demás, de lo poco que, al parecer esperamos de nuestra vida y cómo es la buena vida.
 
Esta es la cuarta pregunta que quisiera dejarles: ¿Qué visión de la buena vida transmiten sus diseños?Y hablando de diseño, noten que ya he ampliado la discusión. Porque ya no hablamos solo de tecnología persuasiva, sino de cualquier diseño que ponemos en el mundo.
 
No sé si conocen al gran investigador de la comunicación Paul Watzlawick, que en los años 60 argumentó que es imposible no comunicarse. Incluso si optamos por permanecer en silencio, elegimos guardar silencio. Estamos comunicando algo al optar por el silencio. Y de la misma forma que no podemos no comunicar, no podemos dejar de persuadir. Cualquier cosa que hagamos o dejemos de hacer, cualquier cosa que pongamos en el mundo como un diseño tiene un componente persuasivoque trata de influenciar a las personas. Pone una cierta visión de la buena vida frente a nosotros.

Y eso es lo que dice Peter-Paul Verbeek, el filósofo holandés de la tecnología. Ya sea voluntario o no, nosotros, como diseñadores, materializamos la moralidad. Hacemos que ciertas cosas sean más difíciles o más fáciles de hacer. Organizamos la existencia de las personas. Ponemos delante de la gente una cierta visión de lo que es bueno o malo, o normal o habitual con todo lo que ponemos en el mundo.

Incluso algo tan inocuo como un juego de sillas escolares es una tecnología persuasiva. Porque presenta y materializa una cierta visión de la buena vida… buena vida en la que enseñar, aprender y escuchar significa que hay alguien que enseña y otros que escuchan, en la que se aprende estando sentados, en la que se aprende por sí mismo, en la que no está previsto cambiar estas reglas porque las sillas están fijadas al suelo.
 
E incluso algo tan inocuo como una silla de diseño único –como esta de Arne Jacobsen– es una tecnología persuasiva. Porque, reitero, comunica una idea de la buena vida. Una buena vida… una vida que ustedes como diseñadores autorizan diciendo: “En la buena vida, los bienes que se producen son sostenibles o insostenibles como esta silla. A los trabajadores se les trata bien o mal como a los que construyeron esa silla”. La buena vida donde el diseño es importante porque obviamente alguien se tomó el tiempo y gastó dinero en ese tipo de silla tan bien diseñada, donde la tradición es importanteporque es un clásico tradicional y a alguien le importa y donde existe algo como el consumo ostentoso, donde está bien y es normal gastar una enorme cantidad de dinero en una silla solo para mostrar a los demás cuál es su condición social.

Así que estas son las capas, los tipos de preguntas que quería transmitirles hoy. Las preguntas: ¿Qué intenciones tienen cuando diseñan algo? ¿Qué efectos, intencionales y no intencionales, obtienen?¿Cuáles son los valores que usan para juzgarlos? ¿Cuáles son las virtudes y aspiraciones que en realidad están expresando con eso? Y ¿cómo se aplica, no solo en la tecnología persuasiva, sino a todo lo que diseñan?

¿Nos detenemos ahí? No lo creo. Creo que todas esas cosas derivan, en última instancia, de la base de todo esto que no es más que la vida misma. ¿Por qué cuando la pregunta sobre lo que es la buena vida impregna todo lo que diseñamos, deberíamos parar de diseñar y dejar de preguntarnos, cómo se aplica a nuestra propia vida? “¿Por qué esta lámpara o esta casa puede ser un objeto de arte pero mi vida no?”, como dice Michel Foucault.
 
Quiero darles un ejemplo práctico de Buster Benson. Este es Buster ensamblando un aparato de musculación en la oficina de su nueva empresa Habit Labs, donde están tratando de hacer otras aplicaciones como “Health Month” para la gente. ¿Por qué crea una cosa así? Bueno, aquí hay un conjunto de axiomas que Habit Labs, la empresa de Buster, presentó sobre cómo querían trabajar juntos en equipo cuando estaban construyendo estas aplicaciones –un conjunto de principios morales establecidos por ellos mismos para trabajar juntos– y uno de ellos era: “Nos preocupamos por nuestra propia salud y dirigimos nuestros ejercicios físicos”.

Porque en última instancia, ¿cómo pueden preguntarse y encontrar una respuesta sobre la visión de la buena vida que quieren transmitir y crear con sus diseños sin preguntarse qué visión de la buena vidales gustaría vivir?

18 Oct

La inteligencia artificial recrea el arte de Rembrandt

Es indiscutible que Rembrandt fue uno de los mayores maestros de la pintura barroca, el artista más reconocido de la Historia del Arte de los Países Bajos. A diferencia de otros coetáneos, él sí que pudo vivir en vida el éxito, lo que le animó a crear una prolífica carrera artística que nos ha dejado un gran y valioso legado. Entre su obra destacan sus retratos y autorretratos, los cuales demuestran su habilidad para captar la esencia de las personas. Son muchos los discípulos que a lo largo de la Historia se han dedicado a estudiar cada trazo, textura, composición o pincelada; dedicando especial atención a la mirada de sus personajes. La pregunta que sale a la luz ahora es: ¿podría reproducirse la empatía con la que Rembrandt retrató la condición humana?

“The Next Rembrandt” va un paso más allá porque no solamente se sitúa en ese escenario, sino que introduce una nueva variable: la tecnología. Este ambicioso proyecto, que nace promovido por ING, ha realizado durante 18 meses un profundo análisis de toda la obra del pintor para recabar datos que acabaran convirtiéndose en patrones de comportamiento de su arte. A través de tecnologías de reconocimiento facial, algoritmos de minería de datos e impresoras 3D, el equipo de “The Next Rembrandt” han conseguido reproducir una de las pinturas del maestro. 

 

 

El proceso de creación se ha dividido en cuatro fases:

 

Recolección de datos

346 obras analizadas, más de 150 GB de datos, 500 horas de rchivos renderizados son algunas de las cifras que delatan este estadio del proyecto.

 

Determinación del tema

Estudiar la morfología de sus retratos resultaba fundamental para entender las reglas de composición del artista. La distancia entre los ojos, el ángulo de la mirada o el color de la tez son variables que han sido analizadas concienzudamente.

 

Generación de patrones

Rembrandt posee un estilo único, muy poliédrico, lo que hace que resulte complejo de descifrar. Sin embargo, el equipo ha sabido entender el propósito de su creación artística y arrojar luz sobre sus sombras. 

 

Creación de la obra

Una vez se ha hecho el trabajo más duro, el siguiente paso consistió en darle vida a la obra utilizando impresoras 3D. Sabemos que los lienzos no son superficies planas, si no que se van construyendo gracias a las diferentes capas que el artista va depositando en ellos. Ese es precisamente el papel de las técnicas avanzadas de impresión que se han utilizado en este proyecto: recrear las diversas texturas presentes en los cuadros del pintor barroco. 

 

 

El resultado final deja sin palabras. Las técnicas más innovadoras dan vida a las composiciones artísticas más clásicas. A nosotros nos fascina este proyecto y todos los debates que inaugura: ¿Porque dónde queda el aura del artista?, ¿y hasta qué punto puede reproducirse un artefacto artesanal?